miércoles, 9 de mayo de 2012

Artemisa y Apolo, origen y nacimiento

Leto recibiendo a sus hijos Apolo y Artemis
Artemisa y Apolo son hermanos gemelos, hijos de la titánide Leto y del dios Zeus. Leto era la principal diosa de Licia (Anatolia), y su culto llegó a Grecia a través de Creta. Fue en esta isla donde se hallaron unas imágenes de la tríada formada por Leto, Artemisa y Apolo en un templo del hogar, fechado aproximadamente entre los siglos VIII-VII a.C.

Los padres de Leto son el titán Ceo, la inteligencia, y la titánide Febe, relacionada con el brillo y la luna. Febe era quien regía el oráculo de Delfos, que posteriormente cedió a su nieto Apolo. En Leto se reune la inteligencia como atributo masculino por parte de padre y la intuición (brillo) lunar como atributo femenino por parte de madre. Leto da a luz a Apolo, quien encarnará a la inteligencia solar y a Artemisa, que hereda la tradición lunar. A través de su padre Zeus, estas fuerzas primordiales aseguran su continuidad en el Olimpo a través de la siguiente generación de dioses. También es interesante mencionar a Asteria (estrella), la hermana de Leto, quien tendrá un papel decisivo en el nacimiento de Artemisa y Apolo, además de ser la madre de Hécate.

Al igual que su madre Leto, el origen del culto a Apolo lo hallamos en Anatolia, donde en la edad de bronce antigua (1700-1200 aC) su nombre era Aplu y estaba asociado a las plagas, de aquí deriva su epíteto esmínteo, Señor de los ratones, portadores de plagas y enfermedad. Con el tiempo, se fusionó con el dios minoico-micénico Peán, el sanador. Ahora, el mismo dios que traía la enfermedad podía curarla. La palabra Peán también acabó por describir a las canciones ofrecidas a Apolo en busca de protección contra la enfermedad, o como ofrenda por la sanación recibida, y así era venerado también como dios de la música. La profecía de Apolo, en un primer momento estaba relacionada con el desenlace de la enfermedad, y progresivamente se extendió a todas las áreas de la vida.

En el nombre de la diosa Artemisa no se encuentra una clara etimología griega. Su origen está confirmado en las tablillas micéncas de Pilos (lineal B) del s. XIII a.C. como a-ti-mi-te o a-ti-mi-to. En su paso por la isla de Creta la encontramos como Ptonia Theron o Señora de los Animales, un atributo de la diosa que puede remontarse hasta el neolítico, aunque las pruebas son escasas y no puede ser asegurado con certeza. Artemisa es una diosa de los bosques, los animales salvajes y la caza, atributos que encajan muy bien con una Señora de los Animales. Al igual que su hermano Apolo, también aliviaba las enfermedades, pero sólo a las mujeres. Como diosa de los partos, absorbe parte del papel de Ilitia (diosa comadrona cretense) al verse obligada a ayudar a su madre durante el nacimiento de su hermano Apolo.

El nacimiento de Artemisa y Apolo estuvo dificultado por Hera, que al descubrir que Leto llevaba en el vientre a los hijos de su marido Zeus, le prohibió dar a luz en tierra firme o en el continente, y recibir ayuda alguna, incluyendo el auxilio de Ilitia. Leto se refugió en la isla flotante de Ortigia, rodeada de cisnes, que al no estar sujeta al suelo marino era una isla errante, y por lo tanto no incumplía el mandato de Hera en lo referente a la tierra firme o al continente. Llegó el momento del parto, y Leto empezó a tener dolores, pero sin la ayuda de Ilitia el alumbramiento no acababa de arrancar. Nueve días después, los dioses se compadecieron de Leto y decidieron intervenir, dejando nacer a Artemisa, en el sexto día del mes llamado Targelion. Un día después Artemisa ayudó a su madre a dar a luz a su hermano Apolo. Por ello, todos los días 6 y 7 de cada mes lunar están consagrados a Artemisa y a Apolo respectivamente, y para conmemorar su nacimiento cada año se celebran las Targelias en su honor.

En realidad, Ortigia era la hermana de Leto, Asteria, quien huyendo del acosador Zeus, se transformó en codorniz y se lanzó al mar, convirtiéndose en isla y futuro refugio y lugar de parto de Leto. Después de dar a luz, la isla Ortigia quedó fija en el mar, y su nombre cambió por el de Delos, que significa brillante. Tanto Delos como Delfos, fueron los dos lugares de culto más importantes e influyentes de Apolo.

Los nueve días de total soledad de Leto, soportando los dolores en una isla errante, nos recuerdan mucho a los nueve días que estuvo Odín colgado del árbol de Yggdrasil, sólo que en vez de traer al mundo runas, trajo a dos divinos gemelos, ambos con sobradas facultades oraculares y chamánicas o iatrománticas. La isla flotante es un lugar liminal: Leto pisa tierra firme debajo de sus pies, pero ésta se mueve por el ancho mar. Es una tierra que no es tierra, puesto que en realidad es su hermana. Está rodeada de cisnes, protegida por ellos, de hecho, es la isla de los cisnes, y estos animales simbolizan la iniciación, otorgan la profecía y promueven estados alterados de conciencia. Por otro lado, el cisne está asociado a Zeus (quien se transforma en este animal para seducir a Leda), y por lo tanto podríamos ver aquí una protección ejercida por el dios para que Leto pudiese llevar a buen término el parto de sus hijos. Artemis se representa a veces acompañada de cisnes, y el carro de su hermano Apolo es tirado por estas magníficas aves.

El hecho de que la isla sea en realidad Asteria, quien está muy relacionada con Nix (la Noche), también nos indica hasta qué punto puede ocultar a Leto de la visión de Hera, y en qué momento se produjo el parto. Este alumbramiento se desarrolla en un lugar característico de Hécate, entre el agua, la tierra y el cielo. De hecho, el nacimento de estos gemelos, se da en un momento específico, entre la retirada del invierno y el llegar de la primavera, durante el mes de Targelion y justo en cuarto creciente, cuando la luna está mitad en sombras y mitad iluminada, de nuevo un tiempo liminal.

Otra hipótesis puede apuntar a que Asteria (estrella) era en realidad un cometa o una estrella errante, que "se lanzó al mar desde el cielo". Como muchos otros nacimientos mísitcos, el recorrido del supuesto cometa Asteria podía señalar el lugar de nacimiento de los gemelos, Ortigia (isla de Delos). Si esto fuese así, un acontencimiento astronómicamente anunciado, el nacimento de Apolo y Artemisa, debía suponer algo grende, como la llegada de los herederos a los tronos celestes anteriormente ocupados por Ceo y Febe o Helios y Selene, o incluso siendo más atrevidos, al trono de Zeus y Hera.

Desde que Leto empieza a surfrir dolores de parto hasta que nace Artemisa, transcurren nueve días. Si sabemos que el día del nacimiento de la diosa es el sexto por recuento lunar a partir de Noumenia, podemos ver que Leto se puso de parto durante la luna oscura, de nuevo un tiempo governado por Hécate. En mi opinión, no es descabellado pensar que este nacimiento nos esté describiendo algún tipo de iniciación ancestral, guiada por la diosa de las encrucijadas en cuanto a tiempo y sostenida por su madre Asteria en cuanto a lugar.

Artemisa nació nueve días después de que la iniciación-parto de Leto empezara. El 9 es un número relacionado con la luna, que coincide plenamente con el área de influencia de Artemisa. Por otro lado el número 10, que hace referencia al alumbramiento de Apolo, significaba para los griegos la totalidad del Universo, la década, representada por los pitagóricos por la suma de 1+2+3+4 en el Tetraktys. El 10 era el inicio y el final al mismo tiempo, así que con el nacimiento de Apolo se acababa una etapa y empezaba otra. Por esto, durante el día dedicado a Artemisa en las Targelias, se hace énfasis en "terminar", expiar y desterrar para que otra cosa pueda nacer. Mientras que el día siguiente está consagrado a los inicios a través de Apolo.

Fuentes:
La sociedad micénica. Massimiliano Marazzi.
Huesos, piedras y estrellas. Chris Turney.
Enciclopedia de los símbolos. Udo Becker.
http://www.theoi.com
http://es.wikipedia.org

1 comentario:

  1. Me a encantado saber algo mas sobre Artemisa y Apolo.

    Gracias

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