jueves, 1 de marzo de 2012

Dionysia ta Astika I - Phalloi


Pintura realizada por Sir Lawrence Alma-Tadema

Las Dionisias son fiestas dedicadas, como el nombre indica, al Dios Dionisio. Hay dos Dinoisias diferentes, las rurales y las urbanas. En este caso el artículo se dedica a las urbanas, que se celebraban entre el día 10 y el 17 de este mes lunar, llamado según el calendario ateniense Elaphebolion. Así que contaremos diez días a partir de Noumenia para saber cuando ha llegado el momento de esta celebración. Los días doce, trece y catorce coincidían con la luna llena, y corresponden al tercer, cuarto y quinto días de la celebración.


En primer lugar, debe aclararse que las Dionisias urbanas, tal y como nos han llegado descritas, empezaron a celebrarse a partir del siglo VI aC, y su intención era la de celebrar el fin del invierno y el principio de la primavera. Es evidente que esta celebración no sólo se producía en las ciudades, sino que su origen se encuentra lógicamente en el campo, formando parte de los rituales vinculados ciclo agrícola. El motivo de desplazar el lugar de la celebración a la polis, fue que esta se convirtió en el núcleo social, político y religioso que vertebraba la vida del ciudadano griego.  Las celebraciones en la polis llegaron a ser grandiosas en todos los sentidos, y ofrecían la oportunidad de reunir en un mismo lugar a gente que llegaba de sitios muy distintos, creando vínculos comerciales, matrimoniales y políticos interesantes para todos, a parte del divertimento y la religiosidad asociada a la fiesta.

En mi opinión hay varios momentos favorables para celebrar las Dionisias. Una opción es celebrar esta fiesta durante la luna llena del mes de marzo que los helénicos asocian con Elaphebolion. Otra opción menos tradicional es celebrar las Dionisias durante el equinoccio de primavera, ya que estamos festejando la llegada del buen tiempo. También podemos realizar la celebración en la luna llena que sigue al rebrotar de las vides en los campos, ya que vid es la planta sagrada por excelencia de este Dios. Por último y no menos interesante, es fijar la celebración según la bóveda celeste, ya que era la salida vespertina de la estrella Arcturus, el guardián de la Osa, la que marcaba la llegada de la primavera (W.K.Pritchett).

Una vez establecida la fecha y aclarada la intención de la fiesta, veamos el mito que nos ha llegado para poder desentrañar un poco más la esencia y el simbolismo asociado a la celebración. La historia cuenta que la ciudad de Eleutherai decidió formar parte del Ática y dejar atrás su vínculo con Beocia. Un ciudadano de Eleutherai llevó una imagen del Dios Dionisio hasta la ciudad de Atenas para instaurar el culto al Dios, pero esta tentativa fue rechazada. Entonces, Dionisio envió una enfermedad genital a todos los varones atenienses por la ofensa recibida. Desesperados, los agraviados consultaron el oráculo de Delfos, que les dio la solución: Deberían hacer una procesión con un falo enorme y rendir los debidos honores al Dios Dionisio para que Él les retirara su desprecio y pudieran recuperar la salud.

Mis reflexiones...

Lo primero que llama la atención de esta historia, es la llegada de Dionisio como un Dios extranjero (Walter Otto en Dionisio, mito y culto). Sabemos que su culto era más antiguo, ya que su nombre se ha encontrado escrito en Lineal B en tablillas micénicas (1600-1100 aC). Esto nos hace sospechar que la historia nos cuenta la restitución de un antiguo Dios en el panteón ateniense más que la llegada de uno nuevo. Si lo que se pretendía era introducir a un Dios que anteriormente había sido "expulsado", esto debía estar apoyado por un acontecimiento tan rotundo que desbancara cualquier tipo de oposición. Siendo los hombres atenienses los únicos con derecho a voto, era a ellos a los que se tenía que convencer, así que la enfermedad genital era muy oportuna para infundir el temor a la ira del Dios. Si a esto le sumamos el mensaje divino llegado a través del oráculo de Delfos, ¿quien podría osar oponerse a la instauración del culto?

Otra pregunta que surge de esta maniobra político-religiosa es: ¿Porqué intentaron disolver el culto a este Dios?¿Porqué Dionisio era una amenaza? Uno de los motivos fue porqué era un Dios libertador, un Dios salvaje que sacaba a las mujeres y a los esclavos de sus hogares, de su reclusión, y los hacía entrar en éxtasis a través de la danza y la participación en sus misterios ancestrales a través de rituales más próximos al chamanismo que al orden sacerdotal establecido. Seguramente, viendo que era imposible erradicar el culto a este Dios, decidieron volverlo a instaurar de manera que la casta sacerdotal pudiera controlarlo de alguna forma. Pero ya hablaremos de ello en otro artículo.

Siguiendo con las Dionisias, vemos que la solución propuesta por la Sibila de Delfos, la procesión con un phalloi en honor a Dionisio, nos remite de nuevo a la llegada de la primavera y la entrada en celo de la mayoría de animales, el despertar de los impulsos sexuales. Dionisio es el Dios de todo lo salvaje e instintivo, y no pocas veces aparece representado con atributos animales, particularmente relacionados con el toro y la cabra, símbolos de su poder fertilizante como un ancestral Dios de la Vegetación. Así que durante las Dionisias, lo que se celebra es el poder fertilizador del Dios encarnado en la figura de Dionisio y explicitado a través del phalloi.

La llegada de Dionisio a la polis, no podía alterar el orden apolíneo tan arduamente instaurado, así que sus desenfrenadas procesiones y exaltados rituales, lentamente fueron derivando en obras de teatro mucho más civilizadas. De todas formas, el carácter dionisiaco de la festividad no se pudo anular por completo, ofreciendo la posibilidad de romper con lo que era considerado políticamente correcto.

Encontrará información detallada sobre las Dionisias atenienses en:


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