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| Escena del friso del Partenón. 447-433 a.C. British Museum. A la izquierda vemos a las dos Arrephoroi. |
Durante la Arrephoria, dos muchachas de entre siete y once años eran escogidas por el Acronte Basileo de entre las nobles familias de Atenas. Estas niñas vivían durante un año entero en el templo de Atenea Polias, jugando, sirviendo y tejiendo el peplo de la diosa Atenea. Eran llamadas las Portadoras de las Ofrendas Sagradas, las Arrephoroi. Cuando llegaba esta festividad, debían portar unas cestas que contenían objetos sagrados hasta el santuario subterráneo de la diosa, el Arrephorion. Ellas no sabían cuál era el contenido de las cestas y no debían tratar de averiguarlo bajo ningún concepto. Durante la noche, vestidas de blanco, andaban por un paso subterráneo que circundaba la ciudad y sus edificios periféricos, entre ellos los Jardines de Afrodita. Una vez llegaban al santuario, los sacerdotes y sacerdotisas allí presentes variaban el contenido sagrado de las cestas. Las muchachas volvían a ignorar el contenido y las llevaban de vuelta al templo de la Acrópolis. Cuando las doncellas habían realizado esta hazaña correctamente, quedaban libres del servicio a la diosa, y otras muchachas novicias, ocupaban ahora su lugar.
Durante mucho tiempo se ha creído que las niñas iban al templo situado en los Jardines de Afrodita, y que traían cosas de este templo de vuelta a la Acrópolis. Pero en 1980 se descubrió la cueva templo de Aglauro, el Arrephorion verdadero. Al reconstruir el camino de las muchachas se ve claramente que pasan por el lado de los Jardines de Afrodita, pero su objetivo final es otro.
Lo que las cestas contenían sigue siendo un misterio. Se dice que portaban aceite de oliva, lana, serpientes vivas o pastelitos en forma de falo. Otros dicen que las muchachas llevaban el peplo de la diosa que se había empezado a tejer durante las fiestas dedicadas a Hefestos. Según Anita Hart, el contenido no era realmente importante, ya que el tema principal del ritual era que las niñas ignorasen el contenido de las cestas. Este ritual era una representación del mito de las hijas de Kekrops, en el que ellas desobedecen a Atenea. Pero esta vez, las niñas obedecían el mandato, y a través de ellas todo el pueblo ateniense se reconciliaba y quedaba en buenos términos con su diosa patrona.
Según el mito, Kekrops tenía tres hijas llamadas Herse, Aglauro y Pándroso. La diosa Atenea les deja una cesta cerrada que contenía a Erictonio, y les pide que no la abran. Erictonio es el hijo adoptado de Atenea, a quien la diosa oculta del resto de dioses y pretende hacerlo inmortal. Pero Herse y Aglauro no pueden reprimir su curiosidad y abren la cesta, viendo a Erictonio protegido por serpientes, o como en otra versión se narra, siendo él mismo mitad niño y mitad serpiente. Como castigo la diosa las hace enloquecer y caen o se lanzan desde la parte más escarpada de la Acrópolis. Cuando Erictonio alcanza la madurez, se convierte en rey de Atenas (de origen micénico), y a través de su descendencia la diosa aseguró su linaje entre los mortales y la lealtad de los pueblos del Ática.
El descenso ritual de las dos muchachas durante la Arrephoria describe la muerte de Herse y Aglauro. La tercera hermana, quien obedeció a Atenea, siguió con vida. Por éste motivo se cree que lo importante durante el ritual es ignorar el contenido de las cestas, obedecer a la diosa, vencer la terrible curiosidad que acosa a las niñas. La vuelta de las cestas a la Acrópolis simboliza el renacimiento y restablecimiento de la alianza con Atenea. Esta muerte y renacimiento son partes cruciales de un cambio de ciclo, del final del año y el inicio del siguiente.
La Arreforia es un festival dedicado a Atenea como patrona de Atenas realizado por los atenienses. Lo importante era realizar un ritual para quedar en buenos términos con la diosa patrona de la ciudad. Durante esta festividad podemos averiguar qué dios o diosa es el patrón del lugar que nosotros habitamos y realizar un ritual para también quedar en buenos términos con ellos. Realizar un descenso para dejar atrás nuestra ignorancia respecto a su existencia o para deshacernos de una mala praxis puede ser un punto de partida. Después del ascenso, montar un altar para honrar a los dioses de nuestra zona y un ritual de bienvenida, restableciendo o fortaleciendo nuestra relación y fe en ellos, también puede ser otro buen punto de partida. Es importante tener en mente que este ritual se realizaba cuando la luna estaba creciendo, así que el énfasis está en el crecimiento de la relación entre nosotros y los dioses patrones. También podríamos incluir a los dioses que nos guían de una forma más íntima, nuestros dioses tutelares. E incluso a los dioses del hogar que guían y velan por nuestra familia. Lo importante es restablecer o crear buenas alianzas.
Fuentes:
http://sites.google.com/site/hellenionstemenos/Home/festivals
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http://sites.google.com/site/hellenionstemenos/Home/festivals





